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Lesiones de nervio periférico

 

Otras Lesiones de Nervio Periférico

Los nervios periféricos son las estructuras encargadas de conectar la médula espinal con diferentes órganos, principalmente piel y músculos. Estos nervios discurren a lo largo de las extremidades.

La lesión de dichos nervios puede producir una incapacidad física y funcional grave. Un tratamiento adecuado y realizado a tiempo puede permitir, en muchas ocasiones, solucionar total o parcialmente dicha limitación.

CAUSAS

 

 Existen diferentes causas por las que los nervios periféricos pueden lesionarse:

  1. Traumatismos cerrados: golpes o traumatismos sin cortes en la piel. Suele existir un mecanismo de tracción del nervio. Por ejemplo, en luxaciones de hombro, es frecuente la lesión del nervio axilar por este mecanismo.
  2. Traumatismos abiertos: se producen con heridas o cortes en la piel. Un objeto punzante suele seccionar (cortar) el nervio. A veces, determinadas cirugías pueden dañar nervios por este mecanismo. Por ejemplo, al colocar una prótesis de cadera o de rodilla, el nervio femoral o el nervio ciático pueden ser lesionados.
  3. Compresión: Se produce por ligamentos, que en situación normal, envuelven los nervios. La compresión de nervio más frecuente es el síndrome del túnel del carpo. Se produce por la compresión del nervio mediano en la muñeca.
  4. Inflamación: existen diferentes teorías sobre las posible causas de inflamación de los nervios (por ejemplo en el síndrome de Parsonage-Turner). La teoría autoinmune (anticuerpos que reacción contra nuestro propio nervio) o viral (infección por virus) son las más aceptadas actualmente.

SÍNTOMAS

 

Dependiendo de la localización y del tipo de lesión del nervio pueden producirse uno o varios de los siguientes síntomas:

  1. Pérdida de fuerza o ausencia completa de movilidad en una o varias articulaciones.
  2. Pérdida completa o parcial de la sensibilidad. Puede ser sensación de ‘adormecimiento’, ‘acorchamiento’ o incluso de no sentir las zonas afectadas.
  3. Dolor neuropático. Este dolor suele ser de tipo “descargas eléctricas”, de diferente intensidad y duración en la extremidad afecta. Responde mal a los analgésicos habituales.

 

EJEMPLOS DE LESIONES DE NERVIOS:

  1. Nervio axilar: se suele lesionar tras luxaciones o cirugías de hombro. Produce déficit de movilidad del hombro.
  2. Nervio accesorio: suele lesionarse tras biopsias o extirpación de lesiones en el cuello. Produce déficit de movilidad del hombro.
  3. Nervio mediano: su lesión más típica es la compresión en la muñeca. También se conoce como síndrome del túnel carpiano. Produce pérdida de sensibilidad en el pulgar, dedo índice y corazón.
  4. Nervio cubital: típicamente se daña por la compresión en el codo. Produce pérdida de sensibilidad en los dedos anular y meñique.
  5. Nervio radial: suele lesionarse tras fracturas de húmero. Produce una “mano caída”, o déficit para elevar (extender) la muñeca y dedos de la mano.
  6. Nervio peroneo: suele lesionarse a nivel de la rodilla. Produce el “pie caído”, o déficit de elevar el pie.
  7. Nervio ciático: suele lesionarse tras cirugías en el muslo. Produce pérdida de sensibilidad en la planta del pie.

DIAGNÓSTICO

 

El diagnóstico de una lesión de nervio periférico se realiza en base a:

  1. Historia clínica: conocer los hechos contados por el paciente. Por ejemplo: una pérdida de fuerza de años de evolución suele estar asociada a un tumor o compresión en dichos nervios; unos síntomas más recientes suelen estar asociados a traumatismos (luxaciones, golpes, etc.) sobre los nervios.
  2. Exploración física: valoración de la fuerza y la sensibilidad en la extremidad afecta.
  3. Estudios electrofisiológicos: ayudan a determinar el tipo y la localización de la lesión en el nervio. 
  4. Pruebas de imagen: la resonancia magnética o ecografía nos ayuda a localizar la lesión y si el nervio está o no en continuidad (cortado o no cortado).

 

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

 

Antes de explicar los posibles tipos de cirugías, es importante entender los siguientes conceptos:

¿CUÁNDO OPERAR?

 Un músculo que no está conectado al nervio se atrofia con el paso del tiempo. Después de 1 año, consideramos que el músculo no es recuperable. Por otro lado, en lesiones donde el nervio está en continuidad (no está seccionado), es posible la recuperación espontánea del nervio y del músculo con el paso del tiempo sin cirugía. El nervio crece a una velocidad de 1 mm/día, a partir de la tercera semana después del traumatismo.

El balance entre “esperar” para conseguir una recuperación espontánea del nervio, y “no esperar – realizar cirugía” por la atrofia muscular, es complejo y tiene que  decidirlo un especialista en nervio periférico y plexo braquial. Si el nervio está seccionado o si existen dudas sobre la continuidad del mismo se debe realizar la cirugía para visualizar el nervio lo antes posible. Un nervio seccionado no va a regenerarse con el paso del tiempo. Sin embargo, si el nervio está en continuidad puede ser razonable esperar un tiempo y observar si existe regeneración espontánea. Por regla general, la decisión final sobre realizar o no una intervención quirúrgica debe tomarse en los 6 primeros meses.

Es importante recordar que una cirugía de estas características suele requerir tiempo de planificación por parte de cualquier equipo quirúrgico. Por ello, es  importante acudir a la consulta de un equipo especialista en nervio periférico y plexo braquial lo antes posible.

CÓMO PREPARARSE PARA LA CIRUGÍA

– No fumar ni otros hábitos tóxicos: el tabaco y otras sustancias tóxicas han demostrado el retraso en la recuperación nerviosa.

– La rehabilitación es esencial. Realice de forma sistemática los ejercicios que le recomiende su especialista. Es importante que las articulaciones no formen rigideces. A pesar de que el nervio se regenere y el músculo vuelva a funcionar, no podrá realizar movimientos si la articulación está rígida.

TIPOS DE TÉCNICAS QUIRÚRGICAS

 

NEUROLISIS

Consiste en eliminar la cicatriz que envuelve al nervio dañado. Suele ser necesario en traumatismos cerrados sobre los nervios (por ejemplo, tras una luxación de codo sin herida en la piel).

NEUROLISIS

Cuando un nervio está dañado, aparece una cicatriz a su alrededor que impide su correcto funcionamiento. La neurolisis es la técnica quirúrgica que elimina dicha cicatriz, dejando al nervio más “libre” para poder regenerarse.

DESCOMPRESIÓN NERVIOSA

Consiste en liberar el nervio de alguna estructura anatómica (generalmente un tendón o ligamento). La compresión nerviosa más frecuente es el conocido síndrome del túnel del carpo.

DESCOMPRESIÓN NERVIOSA

La liberación de un nervio que está comprimido por un ligamento produce la recuperación del mismo. Esto ocurre en el sindrome del tunel del carpo, donde el nervio mediano está “atrapado” a nivel de la muñeca.

NEURORRAFIA

Consiste en unir los cabos del nervio previamente cortado. Dicho procedimiento requiere microscopio y una sutura (hilo) muy fina para poder unir los cabos del nervio. Este procedimiento suele ser necesario en heridas con sección del nervio.

NEURORRAFIA

Mediante un hilo muy fino y bajo un microscopio se unen los extremos del nervio cortado.

INJERTO NERVIOSO

Consiste en obtener un nervio de otra localización del propio paciente y usarlo (a modo de “puente”) para unir los dos cabos de un nervio cortado. Esta técnica se utiliza cuando el nervio ha sido seccionado y hay una separación entre los dos cabos que no permite realizar una neurorrafia (sutura) directa.

Generalmente se usa el nervio sural como nervio donante. Este nervio se encarga únicamente de la sensibilidad de la cara externa del pie, por lo que su uso deja una
secuela menor.

INJERTO DE NERVIO

Se puede usar el nervio sural (nervio de la pierna) para puentear un nervio que ha sido dañado.

TRANSFERENCIA NERVIOSA

Consiste en unir una parte de un nervio sano al nervio dañado. Esta técnica se usa cuando la lesión del nervio está muy lejos del músculo que tiene que reinervar (“reconectar”), o en casos donde el cabo proximal del nervio no está disponible (típico en traumatismos de alta energía).

TRANSFERENCIA NERVIOSA

Consiste en conectar una parte de un nervio sano a un nervio que ha sido lesionado. En esta figura, se conecta una parte del nervio cubital (nervio sin lesiones) al nervio musculocutáneo (nervio previamente dañado).

TRANSFERENCIA TENDINOSA

Consiste en unir un tendón de un músculo que funciona, con otro tendón de un músculo que no funciona. Esta técnica se usa cuando no se ha realizado la reconstrucción nerviosa, y el músculo no es recuperable porque se ha atrofiado, por ejemplo en lesiones de más de un año de evolución.

TRANSFERENCIA TENDINOSA

Consiste en conectar un tendón que funciona a otro tendón que ha sido lesionado. En esta figura, se conecta un tendón que flexional plantarmente el pie (tendón del músculo tibial posterior – no lesionado), al tendón que flexiona dorsalmente (eleva) el pie (tendón del músculo tibial anterior). Esta técnica se usa para corregir el «pie caído», típico tras una lesión en el nervio peroneo.

TRANSFERENCIAS MUSCULARES LIBRES

Consiste en trasplantar un músculo de otra parte del cuerpo a la extremidad dañada para proporcionar la función que le falta. Esta técnica se usa cuando no es posible la reinervación del músculo dañado, por ejemplo en lesiones de más de un año de evolución, y no existe la posibilidad de realizar una transferencia tendinosa.

TRANSFERENCIA MUSCULAR LIBRE

Consiste en trasplantar un músculo de otra parte del cuerpo (generalmente del muslo) a la zona dañada. Para que funcione es necesario conectar los vasos sanguíneos del músculo (dan nutrición) y un nervio.

TRATAMIENTO POSTQUIRÚRGICO

 

Después de la cirugía, el periodo de rehabilitación es crítico. Una gran parte del éxito o fracaso de la cirugía depende de la cantidad y calidad de rehabilitación realizada. Existen 3 fases en el periodo postquirúrgico:

  1. Fase de inmovilización: se inmoviliza el brazo con una férula para no dañar los nervios reparados. El tiempo máximo suele ser de 3 semanas.
  2. Fase de movilización pasiva: consiste en mover las articulaciones afectadas para evitar la rigidez de las mismas. Se inicia tras la fase de inmovilización hasta que es posible realizar un movimiento activo de la articulación.
  3. Fase de movilización activa: consiste en activar el músculo y nervio afectados. Los ejercicios para intentar activar el músculo se deben iniciar tras la fase de inmovilización. A veces, se necesita más de 1 año para conseguir el movimiento activo del músculo afecto. Debido al largo periodo de esta fase, es muy importante un alto grado de motivación por parte del paciente.

QUÉ HACER SI SOSPECHA UNA LESIÓN DE UN NERVIO

 

  1. Acuda a un especialista en lesiones de plexo braquial y nervio periférico: aunque no es una urgencia, debe encontrar un equipo especialista durante los próximos días o semanas.
  2. La rehabilitación es esencial. Realice de forma sistemática los ejercicios que le recomiende su especialista. A pesar de que el nervio se regenere, y el músculo vuelva a funcionar, no podrá realizar movimientos si la articulación está rígida y sin movilidad. 
  3. Lleve a cabo una vida saludable. No fume (el tabaco ha demostrado el retraso de la recuperación nerviosa) ni tome otras sustancias tóxicas (alcohol). Lleve una dieta equilibrada.
  4. Si sufre dolor acuda a un especialista en dolor. El dolor de este tipo de lesiones suele mejorar con el tiempo. Sin embargo, puede ser muy incapacitante y complejo de tratar, por ello debe acudir a un médico especialista en dolor.

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